Fue muy laborioso, porque tanto las tapas como las pastas del album están hechas por mi, empleando un montón de materiales y técnicas distintas. Yo no conocía a la homenajeada y no sabía nada de sus gustos, asi que con las únicas condiciones de que aparecieran en la portada su nombre y la fecha del día, me puse manos a la obra. Quise incluir un montón de tarjetas y espacios para que pudiera hacer anotaciones y comentarios sobre las fotos.
Para el libro de firmas, utilicé un cuaderno de pastas blandas y papel de muy buena calidad en tono crema.
Después de pintar, estampar, rasgar los bordes de los papeles y probar posibles diseños a toda la velocidad que me permitía mi inspiración y el escaso tiempo con el que conté, el resultado fue el que podeis ver y juzgar en las imágenes. Como es lógico, por estar hechos completamente a mano, tienen pequeñas imperfecciones que desde mi punto de vista, le dan más encanto.
Os aseguro que me costó muuuuuuuucho desprenderme de ellos. Los miré y los remiré mil veces antes de empaquetarlos y despedirme de las pequeñitas obras de arte que había creado con tanto mimo y esfuerzo.
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