Este fin de semana he estado disfrutando mi regalo de cumpleaños, y es que lo bueno, se hace esperar... Mi santo me regaló un curso de tocados que se impartió el sábado en Sanlucar la mayor (Sevilla), y digo mi santo, que lo es por infinitos motivos, pero porque además, tuvo que pasar el día dando tumbos por Sevilla con un tiempo infernal, mientras yo desarrollaba mi destreza (al principio más bien poca) y creatividad, intensivamente durante todo el día.
Ya me imaginaba yo que sería complicado, y cuando me puse manos a la obra tuve la confirmación, pero también es verdad que al final del día empecé a coger algo de soltura. Compartí el curso con otras 3 chicas (mandadme vuestras fotos porfi!), que por interés profesional o por simple curiosidad como yo, quisimos aprender las clases de plumas que hay, a teñirlas, rizarlas y recortarlas para darles forma, trabajar el sinamai y el crin, forrar bases y quemarnos cien veces las manos con la silicona caliente (yo no me entendí muy bien con la pistola y me traje alguna quemadura de recuerdo).
Aprendimos a hacer 4 tocados diferentes que nos trajimos para casa para demostrar que sí, que habíamos aprovechado el curso, y que aunque hay mucho que mejorar, este es el primer paso...
Aunque lo mio sigue siendo el papel, ya no puedo decir que no sé nada de tocados, y aqui dejo las fotos que lo demuestran.


