Llegó disculpándose por el retraso, que lejos de aburrir a los invitados, lo que hizo fue incrementar la expectación que ya había. Verónica cautivó a todos...
Comenzaron a sonar los primeros acordes de "Entre dos aguas" y entraron en la iglesia, una de las niñas pequeñas acompañaba con su guitarra y a Verónica le faltaba bailar. Me acerqué a hacerle una última foto y en ese momento ella me descubrió entre la gente, y me enseñó el ramo para que viera que llevaba un broche en forma de abejita que yo le había prestado, para que me sintiera un poquito cerca ese día y le diera la misma suerte que me ha traído a mi.
Me alegro infinito por haber presenciado estos momentos, fueron mágicos, yo me marche y allí los dejé, disfrutando de una gran fiesta. Las imágenes lo cuentan mejor que yo...