Últimamente estoy envuelta en la borágine de la organización de una boda muy especial. La culpable es mi amiga Ana, que se casa en octubre y ha confiado en mi para que le ayude con la decoración de la iglesia, el diseño de la papelería, los trajecitos de los niños y un sin fin de detalles que no se desvelarán hasta que pase el bodorrio.
En muchos momentos recuerdo la ilusión y la cantidad de horas que empleé en conseguir que mi boda fuera especial, que todo tuviera nuestro sello y que el ambiente que nos envolviera fuera mágico. Yo creo que lo conseguimos, fue un día maravilloso, que disfrutamos a tope con todos nuestros invitados y si por mi fuera, mañana mismo me volvía a enfundar mi vestido y repetía todo tal cual salió aquel 13 de septiembre del 2008.
Hoy he pensado que estaría bien enseñaros algunos de los momentos de aquel día, capturados por el objetivo de
Concha Ternero Candau. Es una artista captando la belleza de las cosas y aunque esté mal que yo lo diga, porque me incluyo entre ellas, saca a las novias especialmente guapas. Asi que empezaré con una selección del reportaje que me hizo antes de llegar a la iglesia...
Esta es una de mis fotos preferidas
Detalles especiales: el abanico que está en mis manos fue una sorpresa que recibí de mis padres la noche antes de la boda. Lo vi en un anticuario de Sevilla y me enamoré de él. Es de los años 20, y está formado por varillas independientes una de otras con forma de hoja o pluma, y lleva bordadas unas pequeñas lentejuelas con forma de estrellitas. Ya subiré alguna foto en la que se vea con más detalle. Los pendientes fueron un regalo de mi abuela, comprados en Rosa by Barcena, la pulsera, también la llevaron mi madre, mi abuela y mi bisabuela cuando se casaron (esto fue el "algo prestado").
El ramo fue un regalo de mi tío Miguel. Estaba compuesto por lisianthus, verónicas, aster y brezo. Era muy fresco, parecía que acabaran de recolectar las florecillas del campo en ese momento.
El vestido lo confeccionaron Titina e Idoya, con las que di de casualidad a través de la página web de Frida Beca, una fotógrafa de Sevilla. Ellas entendieron perfectamente lo que yo quería y lo interpretaron a la perfección en una maravillosa gasa natural con una caída fantástica. Era muy sencillo, el único adorno que llevaba era un encaje de bolillo antiguo que hacía un dibujo debajo del pecho y se cruzabapor detrás para rodear toda la cola, o mejor dicho, el colón, de casi 3 metros. Las mangas abullonadas y con un pequeño pliegue estaban inspiradas en algunos de los vestidos que llevaba Gwyneth Paltrow en la película Emma. Le daban un toque muy romántico.